En Homenaje a Tata Guines de Cuba

 
 


EL MUSICO cubano Tata Güines adquirió notoriedad como percusionista a partir de la década de 1950.

FDO. VELAZQUEZ MEDINA

El Nuevo Herald.com   


El edificio estaba, está aún, espero, en la esquina de Revillagigedo y Esperanza, en el mismísimo centro del barrio de Jesús María. Llovía aquella mañana desde temprano y aunque había llegado a tiempo, el clima me hizo creer que Bernardo Marqués, mi maestro de periodismo, no iba a llegar desde Alamar, allende la bahía de La Habana. Pero me equivocaba en cuanto a la puntillosidad del Benny, que me había citado en aquella esquina para que conociera a Tata Güines, a quien él iba a entrevistar y que vivía en ese edificio del populoso barrio de Amalia, alias Jesús María.

No recuerdo mucho de aquella entrevista hecha en los años ochenta del pasado siglo. La maestría de entrevistador de Marqués era evidente igual que cierta timidez del entrevistado. Yo casi no podía creer que estaba frente a un mito de la música moderna, amigo de Frank Sinatra, Gillespie, Benny Moré, Chano Pozo y Miles Davies. ¡Qué bestia!


En esos años estaba redescubriendo la música cubana luego de indigestarme con las traducciones españolas de piezas norteamericanas que ponían como sucedáneo en la radio durante mi juventud. Saber que Carlitos Embale, mi vecino de enfrente en la calle Angeles y amigo de mi tío, era un gran músico fue una de las mayores sorpresas de la vida. Lo mismo que ver a Amadito tocando con las D'Aida, el mismo Amadito que desde la década de los cincuenta conocí poniendo inyecciones contra la hipertensión a mi abuela, y que también era vecino nuestro en Jesús María.

 

Y es surrealista todavía para mí recordar que ellos, junto a mi tío Julio --que era ecobio (hermano) de Cuquito Embale en un juego de ñáñigos-- bebían en el Bar Luis, que estaba en la esquina de Angeles y Gloria, junto a Benny Moré, en tanto yo jugaba con los sobrinos de Carlos y mi tío menor, Pipo, que casi tenía mi edad y fue el primero de los hermanos en morir, en la explosión del avión de Barbados.

 

Poco a poco esos años y esos nombres tomaron un lugar destacado en mi vida y recuerdos, a pesar de que entonces no les hacía ningún caso a sus propietarios.

 

De ahí mi interés por el Tata. Recuerdo que me llamó la atención aquella mañana de la entrevista que Tata Güines, a cada rato, se pasaba un pañuelo rojo por la cara para secarse un sudor inexistente. Quizás para librarse de todo mal que pudiera traerle la entrevista. Por aquel tiempo de los ochenta estaba saliendo del ostracismo y participaba en un ballet con Antonio Gades y Alicia Alonso. ¡Un ballet con tumbadora!

 

Meses o años después, en la presentación de un número de la revista del Ministerio de Cultura de cuyo nombre acordarme no quiero, donde aparecía un artículo bajo mi firma y que llevaba en la portada al Tata, tuve un ataque de ira cuando un joven escritor negro, al verme saludar con mucho respeto a Tata Güines, vestido con elegancia popular, a la moda de los años cincuenta y con el pañuelo rojo en la mano, me preguntó: ``¿Quién es el negro payaso ese?''

 

Pude contenerme y sólo le respondí con asombro: ese es el Tata Güines. El mejor tumbador del mundo, que ha tocado en Nueva York y Europa y creado escuela.

 

En realidad, él había dicho lo mismo que yo hubiera expresado apenas diez años antes. Así habían ninguneado al Tata y a toda su generación, hundiéndolos en el ostracismo. Sentía vergüenza tanto por él, el escritor, como por mí.

 

Ahora que el Tata ha fallecido, otra parte de nuestro extraordinario mundo musical ha desaparecido. ¿Quién lo sustituirá?

 

Honrar honra, dijo el Maestro. Por ello quiero despedir a la distancia a Federico Arístides Soto, aunque parezcan excesivas, con estas palabras dirigidas a los reyes: El Tata ha muerto. ¡Viva el Tata!


Escritor cubano.

Reside en Nueva York.


Tata Güines, 77, Cuban Master of the Congas, Is Dead

By BEN RATLIFF Published: February 7, 2008, New York Times

Tata Güines, one of the most important percussionists on the tumbadora, or conga drum, in the first generation of Afro-Cuban jazz and son montuno, died on Monday in Havana, where he lived. He was 77.


The cause was a kidney infection, according to Cuban state media.

Known for drawing a great range of sounds from his drums, with his fingernails as well as his hands, he was highly imitated, one of the best tumbadora soloists of his time, along with Chano Pozo and Patato Valdés.

Born Federico Arístides Soto in Güines, southeast of Havana, the son of a musician who played the six-string instrument called the tres, Mr. Güines moved to Havana in 1946. By the 1950s he was working with major Cuban bandleaders, including Peruchín, Bebo Valdés, José Fajardo and Chico O’Farrill. In the late 1950s he played as a soloist on the enormously influential recordings made for the Panart label of Cuban jam sessions led by Israel (Cachao) López, originally released as “Descargas en Miniatura.”

Also by the late 1950s he had joined forces with the pianist Frank Emilio Flynn, forming a new band, Quinteto Instrumental de Musica Moderna, later known as Los Amigos. But with the rise of the nueva canción singer-songwriter movement in Cuba, instrumentalists like Mr. Güines were falling out of favor. His second wind came with his participation in the “Estrellas de Areito” sessions in 1979, recordings made for Egrem, the Cuban state record company, which revived the descarga style from 20 years before.

By the ’90s, even before the waves of recognition for older Cuban musicians started by the “Buena Vista Social Club” film and record, Mr. Güines was recognized as an old master, and toured often. He recorded with the young conguero Miguel (Angá) Díaz, his greatest stylistic descendant, on the 1995 record “Pasaporte,” which won the Egrem album of the year award, Cuba’s equivalent of a Grammy.

He worked with other young bands, including Orlando Valle’s, and Jesús Alemañy’s band Cubanismo; he also recorded “Chamalongo,” with the Canadian saxophonist Jane Bunnett, and played on the title track of Bebo Valdés and Diego el Cigala’s popular 2003 album, “Lágrimas Negras.”


www.nytimes.com/2008/02/07/world/americas/07guines.html?em&ex=1202533200&en=8a3f180277fe2ef1&ei=5087%0A


Cuban king of congas Tata Guines dead, 2/4/08

Mon Feb 4, 2008 1:10pm EST

HAVANA (Reuters) - "King of the Congas" Tata Guines, Cuba's most famous percussionist who shared the stage with Josephine Baker and Frank Sinatra half a century ago, died on Monday in Havana. He was 77.

Cuban state media reported that Guines, whose real name was Federico Aristides Soto, died of a kidney infection.

He was born in a poor black neighborhood in the town of Guines, just east of Havana, and made his first bongo drums from sausage and condensed milk cans.

Guines became a legend playing the conga, a tall and narrow drum of Congolese origin brought to Cuba by African slaves. He performed with the top names in Cuban music like Arsenio Rodriguez, Chano Pozo, Bebo Valdes and Israel "Cachao" Lopez.

In 1957, Guines moved to New York where he jammed with jazz greats Dizzy Gillespie, Maynard Ferguson and Miles Davis at Birdland.

Guines stunned audiences with his driving Afro-Cuban beat by playing five congas and singing at the Waldorf Astoria hotel in a solo performance that put percussion at center stage.

Guines enjoyed celebrity and owned his own car, but never got used to life in the United State due to racial segregation, he said in an interview published last year.

"Fame did not extend beyond the stage. Once you left the stage, it was like the signs said: 'Whites only,"' he said.

Guines returned to Cuba in 1959 soon after Fidel Castro came to power in a leftist revolution that he helped fund with contributions from his earnings as a musician.

Like other Cuban musicians who returned to fame late in life through the Buena Vista Social Club recording, Guines enjoyed renewed success in 2004 playing congas on the Latin Grammy-winning "Lagrimas Negras" (Black Tears) by pianist Bebo Valdes and Spanish Flamenco singer Diego El Cigala.

(Reporting by Anthony Boadle)


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Top Left: Tata’s funeral cortege in Guines, Cuba 2008, Tata taking a solo, the covers of his two most recent CD’s; Pasaporte, Aniversario


Relatives and friends carry the coffin of musician Federico "Tata Guines" Aristides, known as King of Congas, during his funeral in Guines, Cuba, Tuesday, Feb. 5, 2008. Tata Guines, one of Cuba's most famous percussionists, died in Havana on Monday at the age of 77.

Tata Guines played in San Francisco with Jesus Alemany’s Cubanismo.  Armando Peraza sat in for this song on Bongos.  It was the first time the friends had seen each other in over 40 years. Vizcaino played congas.


Video by: Vicente Franco

Courtesy  of www.misterlatinjazz.com